Siguenos en:
Instituto de Kabbalah Universal
Un centro de estudio para la Evolución del Alma

 

 
Caracas, 01 de Mayo 2.016
  Sobre el conteo del Omer
   
 
   
 

La era de acuario ha representado un despertar espiritual que está moviendo masas hacia todo tipo de cultos, religiones, dogmas, etc. Las personas se han lanzado a la búsqueda de respuestas a preguntas que hace veinte años atrás ni siquiera pasaban por nuestra mente. La idea de nacer, crecer, reproducirnos y morir por ejemplo ya no satisface el deseo del ser humano por descubrir su verdadera esencia, su verdadero propósito, el deseo de integrarse con la esencia misma de su alma.

Sin embargo, lo que para las personas aún continua siendo un misterio es ¿Dónde encontrar esas respuestas? por ende esta ardua búsqueda del saber, del conocimiento, de la espiritualidad y pos supuesto de Dios, Bendito sea. Los kabbalistas sin embargo han revelado y demostrado que todas estas respuestas no provienen de algún científico, ser espiritual, súper hombre, ritual mágico ni nada que se le parezca. Cada una de estas respuestas está inmersa en ti, dentro del alma misma de cada uno y esta fuerza oculta es el gen de Dios dentro de nosotros. La pregunta que debemos hacernos es ¿Cómo encontrarla, como revisamos nuestro gen de Dios para despertar todas esas respuestas?

La respuesta a esta pregunta nos fue dada por Dios mismo hace más de 3300 años en el monte Sinaí. Se llama: Torá. Para muchos la Tora es solo un libro que ha servido de base a las religiones, para otros es el sentido de su religión, otros opinan que es solo un libro que relata una historia antigua que ya a pocos le interesa. Pero la Torá nunca fue hecha ni dada al hombre para forjar religiones, como un libro de historia o una enseñanza limitada a una época o tiempo. La Torá, que así como el mundo espiritual que no está limitado por tiempo-espacio, tampoco ha sido limitada para una época o fecha y es el libro que despierta nuestra chispa divina y nos enseña todos los secretos espirituales del mundo, su formación, nuestro propósito y como concluir todo este trabajo que comenzó hace millones de años con el pensamiento divino de la creación.

TORÁ

Torá significa "instrucción. Ella y sus historias son, en esencia, la historia de nuestras vidas, un plano maestro espiritual que ilumina las intrincadas capas y dimensiones de nuestra psiquis y alma. Cada evento en la Torá refleja otro aspecto de nuestra personalidad interior. A través de sus mitzvot —mandamientos—, nos enseña cómo concretar nuestro potencial conforme las intenciones con que Di-s nos creó. Descifrando el código de la Torá, descubrimos su mensaje personal, para nosotros.

“En cada palabra de la Torá hay un significado profundo, personal y espiritual para cada persona que se acerca a ella con un corazón abierto”.

El proceso de recibir la Torá en el Monte Sinaí comenzó en verdad 49 días antes de su entrega, con el Éxodo de Egipto. Estos 49 días son tradicionalmente llamados "Sefirat Haomer" que significa la Cuenta del Omer.

En Levítico (el tercer libro de la Torá), el versículo (23:15) declara: "Contaréis, Desde el día en que habéis traído el Omer como ofrenda cernida...". El omer era una medida de cebada (de aproximadamente 2 litros) que los judíos traían como minjá —Ofrenda de la Tarde— el segundo día de Pesaj. A esto le seguía la Cuenta del Omer, donde los judíos contaban cada día durante siete semanas —cuarenta y nueve días en total— conducentes a la festividad de Shavuot en el quincuagésimo día, el que también celebra el recibimiento de la Torá en Sinaí.

Mi maestro Rav. Itzjak Benzaquen suele enseñarme sobre esta historia que en realidad una persona puede llenarse de 50 niveles de negatividad, pero que ciertamente quien llega a este nivel 50 jamás puede salir de allí. Es como si hubiera creado para sí mismo un vacío donde su alma debe desaparecer y transmutar en otra materia. Esta alma deja de recibir oportunidades de reencarnación y transformación. Ciertamente cuando la historia del éxodo comienza los Israelitas tenían alrededor de 400 años de generación en generación siendo esclavos, y vino Moisés con toda la majestuosidad de Dios y logro sacarlos, sin embargo estos aun eran esclavos, porque no solo habían sido esclavos por hacer el trabajo forzado de los egipcios, sino que ellos se habían contaminado al punto de llegar al nivel 49 de negatividad posible. Un nivel más y sus almas se perderían para siempre.

Por ende esta preparación del Haomer era más que una simple ofrenda para Dios, como lo hemos dicho en anteriores artículos Dios no necesita nuestras ofrendas, estas eran una metáfora que en realidad demuestra los secretos para elevar, purificar, y transformar nuestras almas hasta alcanzar todo aquello que hemos venido a alcanzar. Alcanzar los atributos morales, éticos y espirituales que harían a los Israelitas dignos de poder manifestar la energía de la Torá. Cada uno de estos días, se trabajaba un atributo específico inmerso en la sefirot correspondiente, que como revelo luego Itzjak Luria, las siete sefirot inferiores representan todo el proceso de transformación moral y espiritual que una persona debe alcanzar en este mundo físico. Y cada uno de estos días, cada uno de los Israelitas alcanzaba reducir un nivel de sus 49 grados de negatividad.

Hoy nosotros ya tenemos la Torá, pero sigue siendo a través de esta ofrenda del Omer que nos preparamos a diario elevando y corrigiendo los aspectos de nuestra alma para llevarnos así a una transformación profunda y elevada donde nuestras almas alcancen el mérito y la purificación necesaria para despertar en el día de Matan Tora, toda esa misma energía que recibieron nuestros antepasados hace miles de años en el monte Sinaí.

Al final del rezo vespertino de cada uno de estos cuarenta y nueve días, el judío, el Kabbalista, el hebreo, o quienes quieran participar sin condicionamientos de raza, color, religión o espacio geográfico que ocupe, recitara una bendición y luego verbaliza el número correspondiente a ese día. Además de conmemorar la cuenta del omer, los cuarenta y nueve días de la Sefira también expresan el ansioso anhelo de recibir la Torá en Shavuot, cincuenta días después de experimentar la liberación de Pesaj.

¿Cuál es el significado de contar 49 días y cómo se relaciona con la ansiedad y la preparación para el recibimiento de la Torá? ¿Qué relevancia tiene esta cuenta para nosotros en la actualidad y cómo se aplica esto a la exploración de las dimensiones internas de nuestras almas?

La respuesta a estas preguntas se encuentra en una comprensión más profunda del éxodo de la nación judía de Egipto, La palabra mitzráim (Egipto, en hebreo) significa "limitaciones, fronteras", y representa todas las formas de conformidad y definición que restringen, cohíben e inhiben nuestro libre movimiento y expresión. Así, dejar Egipto significa lograr la libertad de las restricciones. Después de abandonar Egipto, los judíos pasaron los siguientes cuarenta y nueve días en el desierto preparándose espiritualmente para la experiencia más monumental de todos los tiempos: la entrega de la Torá a Moisés y a los judíos en el Monte Sinaí. Este período de cuarenta y nueve días fue de intenso refinamiento de carácter. Por cuarenta y nueve días, los judíos subieron de a un peldaño por vez ascendiendo por la escalera emocional hacia una pureza más elevada.

Este período de refinamiento de carácter tiene tanta relevancia en nuestras vidas hoy cómo lo tuvo hace 3000 años. Tal como fuimos esclavos en Egipto, podemos también ser esclavos de nuestras personalidades, impulsados por fuerzas sobre las cuales muy a menudo parecemos no tener control.

Los cuarenta y nueve días de sefirá nos enseñan cómo recuperar el control de nuestras emociones, mostrándonos cómo refinar nuestro carácter, paso a paso, de una manera basada en las verdades eternas de la Torá. “Cada día tiene vida propia, el día es un flujo de energía único aguardando ser canalizado dentro del alma de cada hombre”.

Como lo dijo una vez David en uno de sus Salmos: “Este es el día que Dios creo para ti”. Hay un aspecto único en cada día para cada persona y cada proceso individual, encontrarlo depende de nosotros.

Cada uno de los cuarenta y nueve días de sefirá ilumina una de las cuarenta y nueve emociones. La energía de cada día consiste en examinar y refinar su correspondiente emoción. Después de perfeccionar y purificar todas las cuarenta y nueve dimensiones, estamos plenamente preparados para matán Torá, pues ahora estamos sincronizados con los cuarenta y nueve atributos Divinos de los cuales emergen los atributos humanos.

Los atributos emocionales representados en su sefirot:

Jésed: Amor, benevolencia.

Guevurá: Justicia, disciplina, restricción, temor.

Tiferet: Belleza y armonía, compasión.

Nétzaj: Persistencia, fortaleza, ambición.

Hod: Humildad, esplendor.

Iesod: Cohesión, fundamento.

Maljut: Nobleza, soberanía, liderazgo.

El período de cuarenta y nueve días de la sefírá es contado en días y semanas. Los siete días de cada una de las siete semanas constituyen los cuarenta y nueve días. Cada semana está representada por un atributo específico, y cada día dentro de esa semana está representado por un aspecto de dicho atributo. Dado que el funcionamiento completo de cada emoción es multidimensional, incluye dentro de sí una combinación de todos los siete atributos.

Espero y deseo que cada uno de nosotros en la medida necesaria alcance el mérito y la fortaleza para conseguir ese despertar espiritual y esa corrección y transformación que tanto necesitamos en nuestros días. Para nosotros y para el mundo.

Bendiciones y luz…

  Con amor: Jonathan
   

 

 

Copyright 2016 Instituto de Kabbalah Universal - All Rights Reserved Site by Jesús Pérez Email: jeniopc@gmail.com